ENTREVISTASNUEVO

Hugo Burel responde sobre La misión Rockefeller

Por Catalina Dabezies para @hablemosdelibrosuy.
En entrevista con el reconocido escritor uruguayo, charlamos sobre su reciente novela editada. Su libro es catalogado como “la novela negra del año”.
En 1942, el magnate Nelson Rockefeller, director de la Oficina de Asuntos Internos del gobierno norteamericano, envía a Brasil al cineasta Orson Welles para filmar un documental. Se busca apoyar la relación entre gobiernos. En medio La SegundaGuerra Mundial juega su papel.

CD — ¿Cómo surge la idea detrás de «La misión Rockefeller»? ¿La buscaste o vino a ti?
HB — Nunca sabés cómo una idea se instala en tu cabeza para que escribas una novela. Para el caso de La misión Rockefeller reconozco que influyó mi admiración por Orson Welles y todo lo relativo a su periplo por Río de Janeiro para filmar un documental por encargo de la Oficina de Asuntos Interamericanos del gobierno de Roosevelt. Por lo que había leído al respecto, hubo muchas situaciones extrañas en ese rodaje, que por otra parte no pudo culminar y el documental nunca se terminó. Todo eso me llevó a imaginar una trama de ficción que se incorporase a la historia real, con Guido Santini como protagonista que alterna con personajes reales como Nelson Rockefeller, Orson Welles, Vinicius de Moraes y el playboy Jorge Guinle.

CD — ¿Ya estaba en tu cabeza cuando publicaste la primera aventura de Guido Santini?
HB — Cuando publiqué El caso Bonapelch la idea estaba porque ya la aludo en el final de esa novela. Guido Santini lo comenta sin entrar en demasiados detalles, pero lo anticipa.

CD — En la novela interactúan las artes: el personaje aspira a ser escritor, y el cine está bien presente en la trama. ¿Son inseparables para ti? ¿Se tratan de tus dos mayores intereses?
HB — El arte, la literatura y el cine son temas que siempre me interesan. En El caso Bonapelch, Santini se hace pasar por un ejecutivo de una productora cinematográfica inexistente para engañar a Bonapelch. En La misión Rockefeller, el tratamiento es más directo, claro. Orson Welles era la luminaria de Hollywood de ese momento, febrero de 1942. En cuanto a que esas referencias sean inseparables o reiteradas, creo que no. Aparecen de vez en cuando y si son necesarias.

CD — ¿Cómo fue plasmar una historia sobre un aspirante a escritor? ¿Te basaste en tu propia historia
HB — El hecho de que Santini se plantee escribir —de hecho, lo hace— no tiene nada que ver con mi experiencia personal. Es solo una característica del personaje.

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CD — ¿Cómo compagina un uruguayo, radicado en Estados Unidos, en una trama ubicada en Brasil a un multimillonario como Rockefeller, un genio como Wells, un artista local como Vinicius de Moraes y una estructura argumental de espionaje nazi?
HB — La compaginación de todas esas condiciones que mencionas en la novela fue quizá lo más difícil de su escritura. Lograr autenticidad en la convivencia de personajes ficticios y reales me resultó un verdadero desafío que creo que superé. Lo mismo me pasó para imaginar la Río de Janeiro de 1942, ciudad que conozco y amo, pero a la que nunca fui en ese año de la novela… Me ocupé mucho del trasfondo político de esa época, con la Segunda Guerra Mundial y la influencia nazi en el Cono Sur, que no se reduce solo a Brasil. Además, introduje una trama de espionaje que involucra a varios países y agentes.

CD — Tras su fracaso en el caso Bonapelch, esta misión termina bien, pero ¿tiene un cierre la historia con la mujer que quedó pendiente desde el libro anterior?
HB — La historia de Guido Santini y Miranda White, ese romance que aparece en las dos novelas, por ahora no tiene un final.

CD — ¿Fue mi impresión o quedó una puerta abierta para la próxima misión del detective Santini? ¿Van a continuar las aventuras de este personaje?
HB — Guido Santini tiene cuerda para rato y sin duda lo aguardan más misiones en un futuro. Estoy escribiendo ya la tercera novela. No puedo adelantarte más al respecto.

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