Cuba te atraviesa, es ese tipo de país que te hace pensar en el ahora.
Su historia reciente, la gente, el contexto. Es inevitable, es mágica.

La idea de ir a Cuba surgió por encontrar un sitio en América que nos guste tanto a mi novio, como a mi. Coincidimos que sería la tierra de José Martí.

Porque en Cuba pasa eso, no mandan ni el Che ni Fidel, Martí es el héroe y libertador de la patria, dueño de cada plaza, cartel con frase y hasta se lo puede leer al prender la televisión. Así, fantasmal aparecen cada mañana sus frases que viajan desde el S.XIX hasta el led recién comprado.

Si, en Cuba hay Led, Coca Cola y pensamientos distintos. Se habla, se discute, se piensa. En el pueblo pasa.

Disculpen que no me pude codear con Raúl o algún allegado, pero si con cada taxista y señora encargada de las casas que alquilamos. Vale aclarar que esta experiencia no fue vivida en hoteles, sino en casas cubanas, llevadas adelante, en su mayoría, por mujeres.
Luego de esta intro, les voy a contar cómo vivir este hermoso país fuera de la burbuja.

Hospedate en casas de Cubanos.
Hoy la tecnología te permite alquilar las casas por varias webs o Airbnb. Nosotros elegimos la segunda opción ya que te permite ver los comentarios de otros usuarios. La experiencia fue maravillosa. Nos trataron como parte de la familia y se nota una preparación para recibir al turista.
Te informan, te dan piques y se preocupan porque estés bien.

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Andá a pueblos.
La Habana es una gran ciudad a la que me gustaría volver. Pero también recorrimos lugares como Morón y Caibarien. Una forma más económica de visitar los Cayos Coco y Santa María respectivamente. Morón cuenta con una población de 64.000 habitantes.
Es un municipio perteneciente a la provincia de Ciego de Ávila.
La ciudad te recibe con un gallo realizado por la artista Rita Longa, que es una réplica del gallo en Morón de la Frontera, España. La diferencia es que el cubano tiene plumas.
Caibarien cuenta con 38 479 habitantes, es un puerto y municipio de Villa Clara. Ambas coinciden en su arquitectura colonial y ecléctica de influencia española, combinadas con una arquitectura vernácula con casas de dos niveles, sostenidas por columnas. Resultado del clima, la creatividad y la funcionalidad.

Caminá y perdete.
No le tengas miedo a las apariencias. Cuba es 100% segura. Podes ir con tu iPhone sacando fotos a cualquier hora que nadie te mira. No existen los hurtos ni arrebatos a mano armada, no pueden tener armas de fuego.
Si un turista es herido, la pena es gigante. Pero además de eso, los cubanos son personas con valores, preocupados por su familia, su educación y con buenos principios.
Siempre hay y habrá algún descarriado, pero nunca nos cruzamos con uno. La primera pregunta que te hacen al conocerte es si te gustó Cuba y la segunda, si te gustaría volver.

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Tomate un taxi compartido.
Si bien podés trasladarte en bondi en la mayoría de los viajes. El taxi compartido puede ser una buena opción, más económica y de menos tiempo. Fuimos de Varadero a Trinidad en 4 hs. con dos chicos de Ibiza, de Santa Clara a La habana en 3hs. con dos chicas Vasco Francesas. Y de La Habana a Viñales con un chico Finlandés. También nos tomamos taxis de una hora, pero sólo nosotros dos, para trayectos cortos de una hora. Hasta los cayos fuimos primero en un Lada del año 87 y luego en un Chevrolet Bel Air del 57. Una experiencia religiosa.

No tengas miedo a preguntar.
A diferencia de nosotros, altamente politizados, los cubanos son más de preguntarte por tu país y sobre vos. Pero es cuestión de preguntarles, como a cualquier persona, que empezarán a dar su opinión.
La mayoría se interesaba mucho en que fuéramos uruguayos.
Somos conocidos, en orden, por: Luisito Suárez, como les gusta llamarlo. Mujica, Cavani, la carne, la legalización de la marihuana, Benedetti.

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Recorré el lugar en bicicleta.
En Trinidad, ciudad elegida por el turismo francés, hicimos 14 km. Hasta la Playa Ancón, de esas playas de agua cristalina, con pocas olas y un entorno montañoso que se te imprime en la retina. El camino es bastante recto e imposible de perderte. Tenés dónde aparcar las bicis, cerca de los ranchos para comer y tomarte un rico trago.

Cuba es así, impredecible, ecléctica y con mucho para hacer si se observa bien. En nuestro caso viajamos mucho, nos fuimos para el interior, viajamos en bici, bici taxi, bus, taxi compartido y tren. Estuvimos en ciudades coloniales, playas maravillosas, pueblos chicos y ciudades grandes.

Es imposible elegir un lugar favorito. Así que vayan, recorran, vivan, experimenten y vuelvan con el placer de haber conocido una tierra que vive en una dualidad de pasado/presente infinito, sin perder la calidez humana que tanto hace falta.

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